Un espectador observa libremente una carta de la baraja, sin nombrarla en ningún momento y manteniéndola solo en su mente. El mago asegura que, desde antes, ya tiene una carta guardada en su bolsillo y, a través de algunas preguntas con tono cómico, comienza a generar expectativa y complicidad con el público.
Al momento de la revelación, en lugar de una sola carta, saca una cinta compuesta por múltiples cartas, provocando risas y desconcierto. Sin embargo, al girarla, todo cobra sentido: a lo largo de la cinta aparece escrita exactamente la carta pensada por el espectador, en una revelación tan inesperada como imposible.